El auge que impulsó al comercio en el siglo XX rompió muchas barreras, las fronteras se abrieron y continuán en contaxte apertura, quizá no tanto para los trabajadores ilegales mexicanos, y los tratados de libre comercio son cosa de todos los días, negarse a la integración global en estos momento parecería una locura, por ello no se plantea la marginación, sino la transformación.
Tan lejos y tan cerca.
Tan cerca: con las facilidades que me proporciona internet ahora puedo viajar por el mundo en la comodidad o incomodidad, según resulte, de mi escritorio, cama, sillón, etcétera; puedo incluso formar parte de organizaciones no gubernamentales y establecer estratégias para la atención de problemas sociales; sin olvidar el acceso a libros, música, cine, pintura y demás artes de casi cualquier rincón del planeta: la cultura se globaliza.
Tan lejos: En la actualidad las telecomunicaciones nos permiten, como nunca antes en la historia de la humanidad, acortar distancias e intercambiar información en unos cuantos mínutos, aunque ello no suponga que mantengamos más y mejor comunicación (eliminando aquello de la autocensura al momento de elegir información, vease nota "Comunidad virtual"). Las grandes agencias de noticias monopolizan la información, ante esta situación las agencias independientes enfrentan dificultades para su permanencia, lo cual impacta en las opciones de los ciudadanos. ¿Claro que somos libres, siempre podemos apagar el televisor o la radio?
¿Quién dice que el infierno no existe?
Lo que parecía una gripe se conviertío en pulmonía, una "ligera" recesión de la económia de los Estados
Unidos y su minimizada "crisis inmobiliaria", nos sumió nuevamente, como no sucedía desde 1994, en otra de las peores crisis económicas que ha vivido el país. Pensar que sólo se perdieron miles de empleos o que millones de mexicanos dejaron de ser considerados com personas en pobreza para adquirir el nuevo estatus de "población en podreza extrema" no parece alarmar a nuestros representantes políticos: ¿Quién podría acusarlos de ineficiencia, si la situacióón se generó como consecuencia de la crisis del exterior? Faltaba más, seamos comprensivos, es una de las desventajas de esta aldea global.
El fenómeno se repite con Grecia, el monto de su deuda externa tiene preocupada a la Comunidad Europea, los mercados internacionales se colapsan y las bolsas de valores caen en todo el mundo, estamos estrechamente ligados, incluso en los peores momentos. ¿Será posible abstraerse a la tendencia global? ¿Tenemos otra alternativa?
La gripe porcina (ahora llamada humana, como método para evitar el sacrificio injustificado de estos animales, es decir sólo el consumo humano lo justifica), nos mostró lo cerca que estamos, en menos de un mes el virus había adquirido la clasificación de pandemia, los aeropuertos eran un caos y las fronteras reaparecieron, como fantasmas del imperialismo del siglo XIX, para demandar la soberanía de los Estados y el cumplimiento de uno de sus tantos fines: garantizar la salud de la población.
La reflexión del día: ¿Por qué en la aldea global no hay pitufos?
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