miércoles, 21 de julio de 2010

La guerra y el hambre

Es curioso como nuestro país lucha constantemente por ingresar a los primeros lugares de las estadísticas internacionales, y es conocido por todos que encabezamos las peores: analfabetismo, corrupción, pobreza, violencia, tráfico, y un muy largo etcétera. 

Escuche por la radio, no sin lamentarlo, que de 2006 a la fecha 5 millones de mexicanos han pasado a engrosar la estadística de personas en pobreza alimentaria, es decir que 19.5 millones de compatriotas no tienen que comer día con día, eso integra el 20% de nuetra población. Parece paradódijo, el hombre más rico del mundo que para falso orgullo de muchos es también un connacional, ha logrado incrementar su patrimonio durante el mismo periodo, no olvidemos la fecha en que hizo su flamante aparición en la revista Forbes. ¿Entonces que sucede?

La "guerra" contra el narcotráfico ha llevado la violencia a una escala antes no vista, ejecuciones masivas, incluso de menores de edad, granadas de fragmentación en instalaciones deportivas, autos-bomba en la vía pública, y otro largo etcétera. No se puede esperar que sea de otra manera, no olvidemos. "en la guerra todo se vale". La pobreza se asocia indefectiblemente con la delincuencia, la falta de oportunidades y el intento de alejarse lo más posible de la miseria lleva a muchos jóvenes a unirse a los cárteles y demás organizaciones que les presentan una solución aparente, en esas condiciones de vida, pensar en el mañana tal vez sea un lujo que no pueden permitirse, porque lo importante es garantizar el alimento al menos por hoy.

La problemática nacional es compleja, la desigualdad se agudiza y provoca que los elementos de ligación se relajen, se descontextualicen y diluyan. No existe empatía entre las clases sociales, el desprecio de los pobres, esos que se mantendrán luchando por no incrementar el 20%, hacia las clases privilegiadas ha enrarecido el ambiente, erigiendo a la violencia como el único instrumento de presión en manos de los desposeidos, para ellos, las leyes integran un discurso que les es ajeno, porque han visto que su ejercicio depende en gran medida del dinero y del poder, que sobra decir, ellos no tienen. Estemos alerta, las palabras del ejecutivo pueden ser un vaticinio, la verdadera guerra no será entre cárteles o entre el gobierno y la delicnuencia organizada, ni se llevará a cabo en el norte del país, en Cuernavaca, en la Costera Miguel Alemán o en tierras michoacanas, tendrá como escenario todo el territorio nacional y para desgracia nuestra involucrará a toda la ciudadanía, a cien años de la revolución y doscientos de la independencia: ¿Será el momento propicio?

La reflexión del día:  ¿Para combatir el hambre...seguimos alimentándonos de promesas?